Cabe resaltar, que ser
docente implica ser un gran investigador de sus propios conocimientos, preparar
todas las actividades propuestas a través del diseño instruccional, haciendo
uso de estrategias, técnicas y materiales pedagógicos que permita suministrar
una buena información de calidad a los y las estudiantes, y es allí, donde
tomamos el diseño instruccional como ciencia, como arte, como disciplina y como
proceso para la obtención de un aprendizaje significativo.
Por otro lado, es importante
conocer las diversas teorías del aprendizaje y resaltar que en las mismas se
toman en cuenta tres factores importantes dentro de la educación: Saber,
enseñar y aprender; teniendo en cuenta que en dichas teorías estos factores se
aplican de manera distinta, aunque haciendo la salvedad que la función cada uno
de ellos es la misma,
Es por ello, que el
conocimiento de las personas va a depender de estos tres factores, como por
ejemplo: cuando un analista de sistema maneja todas las partes de un computador
y todos los programas, eso significa que él conoce lo relacionado con el
computador y tiene la suficiente capacidad de transmitir de manera tanto
práctica como teórica esos conocimientos, haciendo uso adecuado de la
tecnologías, siendo ésta una herramienta imprescindible dentro de la educación,
y de ésta manera enseña a otras personas ese dominio de saberes haciéndolo con
cariño, respeto, dedicación y sobre todo con ética.
Lo anterior conlleva a que
las personas aprendan de una manera que les permita satisfacer sus necesidades,
pero que ese aprendizaje no quede allí, que sea más productivo y para la vida,
tratando siempre de indagar y descubrir más allá de lo aprendido, ya que,
mientras más se dedique a aprender tiene dominio de saber y de esta manera,
sentirse orgulloso de enseñar a quienes de verdad demuestren interés.
Finalmente, un buen docente
es aquel que aunque tenga dominio de un contenido, y les enseñe de manera
dinámica a los estudiantes para que aprendan, debe reconocer también que él
aprende de los estudiantes. Tal como lo refleja Paulo Freire nos dice que: De la misma manera que no puedo ser profesor
sin sentirme capacitado para enseñar
correctamente y bien los contenidos de mi disciplina, tampoco puedo reducir mi
práctica docente a la mera enseñanza de los contenidos. Tan importante como la
enseñanza de los contenidos es la decencia con que lo hago, en mi preparación
científica expresada con humildad, sin arrogancia. Es el respeto nunca negado
al educando, a su saber hecho
experiencia, que busco superar junto a él. Es la coherencia entre lo que
escribo, lo que digo y lo que hago."
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